Bitácora # 8
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de Comunicación y Lenguaje
Departamento de Ciencia de la Información
Información y Documentación
Escrito por: Nicolás Fajardo González
Bitácora # 8
De autores y recaídas emocionales
Ya lo sé. He fallado con varias de las entregas de las bitácoras, esa es completa y llanamente mi responsabilidad. Miento si digo que no siento vergüenza y arrepentimiento por muchas de las cosas que pasaron en las últimas semanas, mis actos y omisiones no me hacen sentir mejor sobre mí mismo. Y es que mi cuerpo y mi mente me han jugado malas pasadas en las últimas semanas, tengo miedo de que esto empeore y espero que estas palabras expresen lo que he sentido además de ser la usual bitácora con el estilo que he presentado hasta ahora. Las consecuencias de lo que dejé de hacer las conozco de sobra así que desde este momento se acaba el poema y el melodrama y empieza la narración de lo ocurrido en la octava semana de clases.
El semestre en la Javeriana tiene 16 semanas, ocho ya se pasaron volando y el camino que hay que seguir de aquí en adelante parece incluso más empinado y culebrero. En la mitad del segundo corte, el ritmo de las clases no para, y las sesiones de Información y documentación ya se mezclan en la rutina como si fueran sal en el agua, al principio se notan los cristales gruesos y ya luego se confunden y desaparecen entre el líquido transparente. El sabor de las semanas ya no es el mismo, aunque parezca que todo sigue igual. Y a pesar de que la monotonía y la rutina me agobian y me hunden en las contradicciones de mis propios pensamientos, las clases de Cobos nunca pierden su brillante utilidad para la vida y su gran poder de cambiar el ánimo. Incluso con una fracción de semana de receso que nos fue otorgada cordialmente por el profesor. Nos sirvió a todos.
Todo empezó con una paca de cervezas, cortesía de mis compañeros expositores de hace dos semanas. Soy una persona competitiva y ganar en ese quiz me hizo sentir confiado en mí mismo. Cada exposición que ha pasado ha sido otra oportunidad para medirme así, y no niego que no me ha ido bien en todos los quizes, pero en los que sí me ha ido bien me he sentido como un campeón.
Claro, lo importante es aprender. Cada cuestión sobre las normas APA parecería información tediosa, formalidades que son necesarias tanto como repelentes (al menos a primera vista) Pero aprenderlas ha sido un proceso intrigante, especialmente con las dinámicas propuestas en esta clase. Incluso ha sido divertido hablar de sangrías, fuentes, gramática y referencias. Todos los temas tratados en esta clase son ya no solo una utilidad que aprender de memoria, sino un grupo de habilidades para el manejo y control de la información que causan efectos positivos inmediatos en quienes las aprenden. Estoy aprendiendo a escribir un buen proyecto de grado y, de aquí en adelante, citar de manera correcta, utilizar el lenguaje adecuado para los proyectos académicos y vivir algún día con una buena reputación gracias a un buen trabajo en x o y documento. Cualquiera podría tomar el manual de redacción de APA y aprender estas habilidades por su cuenta si así lo necesitara. Pero sin Cobos, no se abriría la oportunidad de ponerlas en práctica mientras se aprende en grupo y se aprende haciendo.
Lo aprendido varía mucho. La última semana fueron los capítulos tres y cuatro, expuestos por el profesor y unos compañeros. Volvemos a hablar de la importancia de la intertextualidad, y de las maneras correctas de conectar los trabajos consultados para poder exponenciar al máximo la utilidad de las citas y de los autores. Es importante entender cuándo utilizar el nombre del autor, y cuándo utilizar sus palabras, así como las maneras en las que debemos referirnos a estas cosas sin incurrir en plagio. La paráfrasis también se entiende así, una herramienta útil, cuando las palabras del autor trabajado no se quieren citar textualmente y se quiere hacer uso del lenguaje acostumbrado del autor del trabajo. Sin embargo, y hay que tener mucho cuidado con esto, la paráfrasis tiene sus riesgos, puesto que la reinterpretación o el mal entendimiento están a la vuelta de la esquina, y el peligro es que se pueda incluso incurrir en plagio pues se citó de manera errónea o no se citó del todo.
En su Manual de Redacción, Sánchez (2011, p. 66) nos cuenta: “Ciertamente, la citación da cierta idea de rigurosidad y objetividad, características de la escritura informativa y científica. No obstante, la elección del verbo introductor de la cita, y la misma cita, es ya una decisión retórica y un componente subjetivo.” Así pues, se nos cuenta lo que se nos repite en clase. No es necesario que todo el trabajo de un autor sea algo con lo que estemos de acuerdo y mucho menos un trabajo que tengamos que incluir completo en nuestra investigación. En la construcción de nuestro propio discurso como autores de un trabajo académico, tendremos la posibilidad de utilizar o descartar citas y autores, pues esta es una herramienta de construcción de nuestro propio rigor. Sin embargo, lo ideal es que nuestro trabajo no sea miope y poco elaborado, por lo cuál las citas nos brindan la posibilidad de agregar intertextualidad a nuestro trabajo, y con ella, rigor académico.
Lo esencial es aprender cómo lograr que ese rigor académico sea válido, y eso es a través de la claridad de las citas. Citar mal o perezosamente conlleva a riesgo de plagio, pues es una falta grave en la labor del trabajo de redacción de un trabajo académico. No solo es utilizar la cita adecuada para nuestro discurso, sino de seguir una serie de reglas de formato para que ese fondo no se dañe. Con eso me quedo de la última semana.
Referencias:
- Sánchez Upegui, Alexánder Arbey Manual de redacción académica e investigativa: cómo escribir, evaluar y publicar artículos. Alexánder Arbey Sánchez Upegui. Medellín: Católica del Norte Fundación Universitaria, 2011.
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