Bitácora # 5
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de Comunicación y Lenguaje
Departamento de Ciencia de la Información
Información y Documentación
Escrito por: Nicolás Fajardo González
Bitácora # 5 – De la intención del autor académico
El primer corte se pasó volando, parece mentira que ya estamos en la sexta semana de clases, el ritmo acelerado del planeta no se ha detenido. Ni siquiera con la pandemia ni el ambiente de encierro respiramos del ajetreo cotidiano. Para la quinta septenaria de este semestre, hubo luna llena, lluvias azoradas y entregas por montones. Las clases de Información y Documentación fueron menos eufóricas que antes, y eso es solo un comentario a mi perspectiva, algo dicho desde un punto de vista muy circunstancial. Los días grises se sumaron a la rutina agotante para apagar un poco el tono de las sesiones del miércoles y el viernes. Sin embargo, no decaen por eso las ganas de aprender y de sacar adelante las cosas.
Antes de empezar la clase del miércoles 2 de septiembre, Cobos nos expuso dos caricaturas. Ambas pretendían ilustrar de alguna manera el camino hacia el éxito como una empinada vía que además de ser cuesta arriba, estaba llena de obstáculos representados por esbirros: los pesimistas, el ego, el rechazo, la sociedad, los amigos, los familiares, la culpa, el miedo, la duda, el jefe… Los sueños se hacen realidad, de eso no hay duda, pero para lograrlo uno se debe enfrentar a grandes retos, muchas veces dolorosos. Algún amigo o familiar que nos impida seguir en nuestra carrera hacia el éxito, son para esquivarse. Los miedos y malos sentimientos, bien arraigados en nuestra psiquis, deben superarse.
El tema principal de la semana fue el dossier o paper académico, de su clasificación en distintos tipos y de sus funciones en el ámbito del conocimiento y en la transmisión y reproducción de este. Normalmente un artículo científico está destinado a publicarse en una revista académica, y como hemos visto en semanas pasadas, la publicación es un tema de vital importancia en la carrera de un académico. Tal trabajo tiene como finalidad ser una contribución inédita, es decir algo jamás visto en el campo en el que se desarrolla. Después de publicado, este trabajo hará parte del archivo que futuras generaciones de académicos podrán revisar para continuar preservando el state of the art.
Destaca nuevamente lo que se conoce como revisión de pares, un método para la certificación del trabajo de los académicos. Con ella se evita que el conocimiento sea desviado o corrupto, pues la producción de este debe ser avalada por otros académicos del mismo campo. Por ejemplo, si un médico publica un estudio sobre un tema concerniente a la medicina, son sus pares profesionales en el campo de la salud los que pueden avalar o refutar su trabajo. No se puede, por otro lado, que un historiador ejerciendo su oficio y conocimientos profesionales sea cuestionado por un ingeniero o un biólogo sin la misma experiencia o con metodologías discordantes.
La revisión de pares sirve entonces para separar la créme de la créme en el ámbito académico. Es una herramienta no solo para que la producción de nuevos conocimientos, teorías, métodos y técnicas sea certificada; también sirve como el sello principal para determinar la calidad de un trabajo de este tipo y de destacar también a los académicos que lo hacen. Otra tarea llevada acabo con satisfacción gracias a este y otros métodos de certificación es mantener el estado del arte y la innovación competitiva.
“La esencia del trabajo del científico consiste en hacer observaciones que puedan ser replicadas por otros investigadores” Esta es la frase de la presentación de Cobos que explica el ciclo sin fin de la labor académica. En la universidad, estudiemos la carrera que sea, estamos destinados a hacer parte de esta rueda, y el camino es largo y culebrero hasta el éxito, un estado que yo interpreto como la plenitud ulterior del profesional. El artículo científico cumple entonces dos objetivos esenciales: reportar resultados y permitir que otros investigadores reproduzcan y complementen el estudio presentado. Sin la comunicación de un trabajo, no hay trabajo, “Hacer un experimento no es más importante que escribirlo”
Ya dejando esto claro pasamos a hablar de los tipos de paper que encontramos más habitualmente. Entendiendo esta clasificación, podemos lograr develar las intenciones del autor al realizar el trabajo, la finalidad de la publicación y lo que como lectores podemos sacar de estudiarlo. “¿Qué me aporta? ¿Qué le puede aportar a otros? ¿Qué estoy aprendiendo?”. Estas son preguntas que se ven moldeadas y estilizadas con esta clasificación y es de gran relevancia entender de qué manera cabe cualquier trabajo académico dentro de estos lineamientos.
Tenemos primero el reporte empírico, que expone los datos conseguidos en la observación de un fenómeno o de la manipulación de una variable. Por ejemplo, encontramos en el taller realizado el viernes un estudio sobre nutrición que buscó relacionar las variables de obesidad y sobrepeso con el consumo de azúcares y dulce en alumnos de 7 a 14 años basado en encuestas y estudios realizados en un colegio de Bogotá. Aquí entra en escena el esquema IMRAD (introducción, métodos, resultados y discusión), para la redacción del trabajo.
Luego hablamos de la reseña de literatura y los meta-análisis, que son básicamente evaluaciones realizadas sobre el trabajo de otros autores. En el taller encontramos un artículo sobre la Imagen dialéctica basado en varios trabajos de Georges Didi-Huberman, Walter Benjamin y Aby Warburg, el cual contrasta y sopesa perspectivas y posiciones para luego exponer una imagen amplia sobre la labor de la imagen en la historia. En estos artículos es de gran importancia describir esos matices y discrepancias para entender una visión investigada.
En tercer lugar, encontramos el artículo teórico, es similar a la reseña de literatura, aunque en este caso se analiza un asunto de mayor profundidad. No se basa en estudios anteriores para complementarlos sino para señalar en ellos una falla teórica. En el taller realizado en clase encontramos un artículo que evaluaba los mecanismos de participación democrática en Paraguay y pretendía exponer un problema de profundidad en lo que se planteaba en la ciencia política de este país. Se trata de un trabajo sobre la teoría misma más que un desarrollo de vanguardia sobre la misma. Muy parecido a este, tenemos al artículo metodológico, que es estructuralmente similar, pero se refiere a temas prácticos más que teóricos.
Por último, encontramos el estudio de caso, un trabajo basado en el trabajo con una comunidad, un individuo, un grupo humano o una organización que expone una problemática y se busca indagar sobre sus causas, teorías o posibles soluciones. En el taller hallamos un estudio sobre las Madres de la Candelaria que expone la cuestión de la construcción eficiente de políticas públicas en un ambiente de conflicto y violencia estructural.
Existen otros tipos de artículo científico como el informe breve, la reseña de libro, los obituarios y las cartas al editor. Son de contextos específicos y son menos comunes que los cinco grandes expuestos anteriormente, pero son considerables y entenderlos es fundamental.
La reflexión que tengo sobre estos contenidos y el taller realizado en clase es el entendimiento de mi trabajo en la academia, desde mis dos pregrados. Como futuro historiador, me habla de los métodos y estructuras que puedo utilizar para mis propias publicaciones, incluyendo mi trabajo de grado. Como futuro comunicador, me quedo con la importancia del trabajo de los papers en la transmisión de conocimiento, la relevancia innegable del archivo y de la base de datos. Soy agradecido con lo que trajo esta semana que pasó, la luna llena, las lluvias y el conocimiento quedan aquí registrados.
(Ahora, menciono que la quinta semana de clases acabó con la cereza del pastel: los problemas de la virtualidad. Me refiero a cuando en plena clase, dejé mi micrófono abierto mientras escuchaba la nota de voz de mi compañera. La vergüenza total.)
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