Bitácora # 3

 Pontificia Universidad Javeriana

Facultad de Comunicación y Lenguaje

Departamento de Ciencia de la Información

Información y Documentación

 

Escrito por: Nicolás Fajardo González

 

Bitácora # 3 – De la posverdad y la buena escritura

 

La tercera semana de clases vino y se fue como si fuese un tren en una estación, no esperó a nadie, fugaz desapareció tras el horizonte del tiempo. Anhelo que mi memoria no se halla acostumbrado ya al ritmo de la universidad, lectura tras lectura y escrito tras escrito, la reminiscencia de lo que aprendo se agota, las cosas se olvidan más rápido y lo escrito aquí puede ser impreciso. Y todo empezó con un correo escrito a Cobos explicando la razón por la que estuve ausente el viernes 21 de agosto en clase. Se lo envié desde el martes 18, contando mi participación en un modelo de Naciones Unidas internacional y virtual en el que llevaría la bandera javeriana. El profesor entendió la razón y aceptó mis excusas.

 

La clase del miércoles empezó con la lectura de las bitácoras de la semana pasada, como ya es usual. Yo leí en voz alta el trabajo hecho por Paula, una de mis compañeras, y aunque mis ojos estuvieran cansados mi lectura estuvo aún más interrumpida por la redacción afanada y sin buena puntuación que ella había tenido. No pude evitar notar la anotación de Cobos al respecto, uno se da cuenta de qué tan bien escribe algo cuando alguien más lo lee. Luego me tocó poner en práctica lo mismo, cuando alguien más leyó mi bitácora me di cuenta de mis propios errores y de la necesidad de hacer las tres lecturas para la corrección editorial, algo que me enseñaron hace mucho tiempo en una clase electiva.

 

Aquí va lo más me llegó al subconsciente después del último proceso con las bitácoras. “No vemos el mundo desde lo que es, sino desde lo que somos” Cada persona tiene su estilo diferente y único a la hora de escribir. Esto es tal vez por lo que vimos en las primeras lecturas acerca del nicho ontogenético, la trayectoria de vida y tantas otras cosas que ahora solo hacen eco resonante en mi cabeza. Tal vez es cierto que, con los ojos puestos en nuestras propias existencias, llegamos a ser de x o y manera. Lo interesante es lo que pasa cuando otros ojos, puestos en otra existencia, ven lo mismo que yo, o incluso perciben algo hecho por mis propias manos. Esto me acuerda del texto de Carlos Mario Fisgativa que estoy leyendo para historiografía del arte, “Imágenes dialécticas y anacronismo en la historia del arte”, pues un historiador del arte pone en diálogo lo que varios tiempos ven alrededor de una imagen, así como un escritor sopesa las distintas perspectivas de lo que se percibe sobre un texto.

 

De ahora en adelante la intertextualidad hará parte primordial de mi proceso de escritura, esto para dar cuerpo, autoridad, frescura y tantos otros valores agregados a lo que mis ojos percibieron de la clase en cuestión. Esto va acompañado del cambio al formato sugerido por el profesor, bautizado como el #CobosChallenge, el cual consiste en no usar más de un “que” como conector en cada párrafo. Cabe decir que hay muchos otros usos de esta palabra que no se tendrán en cuenta para el conteo, como los interrogativos, los exclamativos, etc.

 

Ahora a la sustancia, al tema principal de las clases de esta semana: el cuidado que debemos tener con la información compartida en línea. El internet garantiza el fácil acceso a todo tipo de información, verdades y falsedades, noticias falsas, spam y contenido nocivo. Esto es a diferencia de las antiguas maneras de compartir información, los libros, pues ellos tienen filtros editoriales y de otros tipos que regulan el flujo de cosas que se comunican. “En una inundación lo que más hace falta es el agua” fue la metáfora que utilizó Cobos para hablar del flujo interminable de información en donde vivimos esta era digital, un espacio habitado por el exceso de cosas por controlar y la falta de autoridades de control. Se debe actuar a la defensiva, de manera crítica con lo que se lee en línea, se comparte o se publica.

 

Otra frase, esta vez de Thomas Friedman, “Internet es inevitable e irregulable.” Esto hace referencia a que cuando se comparte algo en la plataforma, jamás se recupera. La movilidad inmediata e imparable de la información hace aún más imposible que la información sea controlada. En una charla Ted de Eli Parisier se habla de la burbuja de filtros, que se acomoda junto con la metáfora que usó Mark Zuckerberg “A squirrel dying in front of your house may be more relevant to your interests right now than people dying in Africa”. Esto también hace conjunción con lo dicho por Maximiliano Macedo en su Ted Talk sobre fake news. Todo esto connota a la tendencia que tenemos a caer en las trapas de la desinformación disfrazada de información.

 

Se anunció en la clase del viernes, el trabajo en grupo alrededor de las tablas de evaluación de contenidos y de narrativas de páginas web.

 

Los algoritmos, articulados con la huella digital de cada uno, dan como resultado distintos tipos de caminos. Para conseguir la información precisa y confiable podemos toparnos con una carretera doble calzada y bien pavimentada, un camino culebrero y pedregoso o algún punto intermedio entre ambos. Esto depende más que todo de las herramientas utilizadas y de cómo están programadas para frenarnos o facilitarnos el acceso a informaciones mediante filtros construidos sin que nosotros nos demos cuenta.



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